El Tiempo en Cuenca

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Memoria del AVE a Albacete y Valencia

                                         
Francisco Álvarez Cascos, Exministro de Fomento



ABC.- Francisco Álvarez Cascos. 14/12/2010

El 2 de octubre de 2002 en Picassent, bajo los buenos augurios de una fina lluvia, el presidente del Gobierno presidió el acto oficial de colocación de la primera traviesa en el corredor de alta velocidad Madrid-Castilla La Mancha-Comunidad Valenciana-Murcia. Sucede que las obras de las grandes infraestructuras de transporte se pueden paralizar o retrasar, pero no se pueden trasladar a otro lugar como podría ocurrir con una fábrica, unas oficinas o un centro comercial. Por eso, aquel día José María Aznar hizo automáticamente irreversibles las obras del AVE a Levante que, desde 1996, sus gobiernos habían anunciado, gestado, proyectado e impulsado en el marco del PIT (Plan de Infraestructuras de Transporte) 2000-2007, concebido para vertebrar todo el territorio nacional.

Hasta 1996 el AVE a Levante era un simple trazo de una «línea de alta velocidad no prioritaria» que unía Madrid y Valencia en un plano del PDI (Plan Director de Infraestructuras) 1993-2007, que no pasaba por Cuenca ni llegaba a Castellón, a Alicante o a Murcia. Fue en 1997, como queda constancia en el BOE, cuando el Ministerio de Fomento encargó sus primeros Estudios Informativos (o Estudios de Trazado) del AVE a Levante, los cuales, una vez redactados por las consultoras correspondientes, fueron sometidos en 1999 al transparente procedimiento de información pública que finalizó el 25 de abril de 2000, en el que participaron con más de cien mil alegaciones, tanto los ciudadanos particulares como los gobiernos autonómicos, las diputaciones y los ayuntamientos afectados, fiel reflejo de la complejidad de las decisiones pendientes para seleccionar los trazados más adecuados que, finalmente, deberían de superar los exigentes trámites de las DIA (Declaración de Impacto Ambiental) previas a la aprobación definitiva.

El análisis objetivo de las alegaciones recogidas permitió en 2000 a Fomento la elaboración de una solución integradora que fue presentada en el Congreso y en el Senado, para discutirla con las instituciones afectadas y, finalmente, tras ser perfeccionada, lograr su aprobación por los gobiernos autonómicos de Madrid, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Murcia, representados por sus presidentes Ruiz-Gallardón, Bono, Zaplana y Valcárcel, convocados por este último en su sede, el 8 de enero de 2001. Este trascendental pacto de Murcia sobre trazados y calendarios permitió a Fomento solicitar inmediatamente las exigentes DIA que, una vez superadas, facilitaron la aprobación con carácter definitivo de casi todos los Estudios Informativos pendientes del AVE a Levante, como reflejó el BOE de nuevo a lo largo del año 2003.

Algunos proyectos constructivos de los tramos que no presentaban dificultades de trazado y contaban con autorizaciones medioambientales previas, como el del tramo de Picassent, habían sido encargados antes. Los restantes proyectos constructivos del AVE a Levante fueron encargados para su urgente redacción y aprobación, trámites ineludibles e imprescindibles para generalizar la fase de construcción de las obras en el corredor. A estas obras de plataforma les sucederían las del tendido de la vía, instalación de la catenaria, y montaje de los sistemas de comunicaciones, seguridad y señalización, esenciales para la circulación de los trenes de la más avanzada tecnología de alta velocidad, a 300 km/h. Entre 2000 y 2004, dentro de un programa de convenios para la integración urbana de la alta velocidad en la trama de las ciudades, Fomento también proyectó las estaciones término del AVE a Levante, como Valencia, Alicante, Castellón, Murcia y Cartagena, y las intermedias de Cuenca, Albacete, Requena, Orihuela y Elche, con el objetivo primordial de vertebrar todas las provincias con España y con Europa, así como las grandes comarcas interiores, como la «valencia castellana» o las «huertas», que sin el AVE quedarían descolgadas del futuro.

El diseño del AVE de Levante en el PIT 2000-2007, incluyendo los tramos planificados dentro del corredor del Mediterráneo, sumaba 960 Km. entre líneas acondicionadas y líneas de nuevo trazado. Su estado de ejecución en 2004 era: 85 km. en servicio; 244 km. en obras; 315 km. en proyecto; 104 km. con DIA aprobada; 140 km. en fase de DIA y 72 km. en Estudio Informativo. Es decir, cuando se produjo el cambio de gobierno en 2004, el AVE a Levante era imparable. Por muchos esfuerzos que hagan algunos para disimular estos hechos, es fácil demostrar que las grandes inversiones del AVE a Levante también estaban autorizadas por los Consejos de Ministros presididos por Aznar, y contaban con los preceptivos reconocimientos de existencia de consignaciones presupuestarias plurianuales y los consiguientes expedientes de retención de créditos para el periodo 2004-2010 por parte de la Intervención General del Estado en los tramos licitados, lo que convirtió a Fomento en mero controlador técnico de las obras y en licitador de los tramos pendientes, sin posibilidad de atribuirse mayores méritos políticos que la exigencia de cumplir los plazos programados y de pagar de las certificaciones, deberes que no quiero juzgar en las efemérides de la inauguración de la línea de alta velocidad Madrid-Valencia-Albacete dentro del corredor del AVE a Levante.

Su puesta en servicio es un hito histórico para Madrid, Cuenca, Albacete y Valencia. Pero es bueno recordar que la alta velocidad es la más moderna infraestructura capaz de fortalecer la cohesión social y corregir los desequilibrios territoriales dentro y fuera de España. Así se concibió en el PIT 2000-2007, y así tiene que continuar. El AVE a Levante no puede detenerse en Valencia y en Albacete. Las obras deben de continuar sin pausa hasta Castellón, Alicante, Elche, Murcia o Cartagena, cumpliendo los requerimientos europeos de «alta velocidad», para unir todas las capitales y vertebrar todo el territorio. Amén.

Francisco Álvarez Cascos
Artículo publicado en el diario ABC