El Tiempo en Cuenca

domingo, 6 de diciembre de 2009

Un alcalde con pocas luces.

No se corresponde a la iluminación que inauguró ayer Pulido.


LA OPINIÓN.- Francisco Pulido es un alcalde con pocas luces y eso lo ha demostrado al haber protagonizado un acto protocolario, con rondalla y fotógrafos incluidos, para inaugurar la escasísima, rácana, lastimosa y pueblerina iluminación navideña con la que nos ha sorprendido este año.

No se trata ya de gastar más o menos, pues lo del ornamento y la iluminación de las calles en esta época del año depende de cómo se mire y con la amplitud de mente con que se haga, se puede considerar gasto, o inversión que es algo bien diferente. Seguramente si se enfoca desde el punto de vista del negocio de los necesitados comerciantes de esta gélida ciudad de Cuenca, que poco, por desgracia para todos, pero que contra viento y marea aún siguen manteniendo empleados en sus tiendas y contribuyendo con el pago de sus impuestos a sostener en gran proporción los mal administrados servicios municipales, incluso en este valle de lágrimas en el que estos políticos de tercera nos tienen metidos, facilitar una pequeña alegría que se perciba y entre por las retinas de los conquenses y animarlos a abandonar su depresion cotidiana y a salir de compras por las calles del centro, afeadas por los especuladores locales del ladrillo, aunque forme parte de lo psicológico, como lo es el efecto que produce una ciudad adornada en condiciones, puede incluso que contribuya a dar un ligero respiro a las cajas de los desafortunados negocios de estos paisanos. Es algo parecido a lo que se pretende con lo de la peatonalización de Carretería.

Pero claro, si se mira con mente estrecha y dejándose llevar, aunque se sea del Pp, por los modismos que se implantan por la verborrea debida a la facilidad de palabra de algunos de los mal llamados progresistas, pues las inversiones se confunden por gastos a palo seco, y los derroches por algo imprescindible, como por ejemplo los sobredimensionados sueldos de politiquillos de poca monda, o los de sus comadres, entre los que se encuentra el del hermano de este alcalde con pocas luces, o los gastos en obras tan inútiles y absurdas como las del nuevo acerado que se están acometiendo desde este verano, o los de esa televisión sin sentido que quiere montarse, aunque sea birlando una cantidad importantísima del dinero, -mucho, muchísimo más del que requiere la inversión de un alumbrado navideño un poco decente- destinado a la rehabilitación de un barrio viejo de pobres, abandonado y destrozado.

En Albacete, por poner un ejemplo cercano, se han instalado 356 arcos de luz, 22 árboles y 14 motivos sobre farolas; en Cuenca tan solo 32 ridículas mitades de arco, ningún árbol y tampoco motivos en farolas, claro está quitando los de iniciativa particular o los que ha adornado la Universidad o la Diputación, que no los contamos en ninguna de las dos ciudades.

Que apaguen esta paletada de iluminación navideña que han colgado en un par de calles y que dejen Cuenca como estaba, porque es preferible mantener la ciudad como cada día del año a que la empequeñezcan con ese disfraz de poca cosa.