El Tiempo en Cuenca

sábado, 2 de febrero de 2008

El proceso para la decisión de la Estación del AVE; es turbio, antidemocrático e inmoral. Si Pulido no abre el debate será cómplice de especuladores



Sede central del Ministerio de Fomento en Madrid, donde en febrero de 2004 Cenzano y Cordente se inventaron una reunión que nunca existió

Hace unos días informábamos de la relación del editor de la Tribuna de Cuenca, y de algunos cargos del Partido Popular y del Ayuntamiento, con respecto a algunas empresas beneficiarias de Planes de Acción Urbanística en el entorno del Paraje de La Estrella, donde se pretende ubicar el Apeadero del AVE, también dábamos cuenta de otra serie de PAUs presentadas en el término de Arcas, en la misma dirección. En próximos días relataremos con pelos y señales, las relaciones entre políticos de Cuenca y empresarios con intereses allí.

Desde que el día ocho de Enero del año 2001 se tomara el acuerdo sobre el trazado del AVE, y Cuenca entrara dentro del mismo, todo el proceso para la toma de decisión con respecto a la ubicación de la Estación del AVE ha estado envuelto de asuntos oscuros y turbios, que incluso podrían estar dentro de la ilegalidad.

En el documento firmado por el Ministro de Fomento, y los Presidentes de las Comunidades Autónomas, se incluía una cláusula en la que se obligaba a las partes, a tomar la decisión a cerca de la situación de las Estaciones, de forma consensuada por los gobiernos Central, Autonómicos y de los Ayuntamientos. Para ello era necesario constituir entidades, llamadas Comisiones de Seguimiento para la Ubicación de las Estaciones del AVE.

A penas dos meses después de la firma del Acuerdo de Murcia, se personó en nuestra ciudad el entonces secretario de Estado de Fomento, Benigno Blanco, para constituir la Comisión de Seguimiento para la Ubicación de la Estación del AVE en la Ciudad de Cuenca.

Unas horas antes, se celebró una reunión informal en el Consistorio entre el anterior Alcalde de Cuenca, Martínez Cenzano, y el también anterior Portavoz Del Grupo Popular en el Ayuntamiento, Jesús Cordente, junto a algunas personas que se dedican al sector inmobiliario, de la que salió la idea pactada de defender, contra viento y marea, la postura de instalar la Estación en la Estrella. Aún a costa de desechar el ofrecimiento del Ministerio de Fomento, que era partidario de que la Estación de Cuenca estuviera en los Terrenos de Renfe, debido a la extrema lejanía del trazado del viario de tráfico General.

Para ello, se presupuestaba la cantidad de 108 millones de euros que hubieran supuesto la construcción de un ramal autónomo, que es necesario para todas las estaciones de AVE, estén éstas o no al lado de la traza principal, debido a la velocidad de los convoyes, y a la longitud que requiere la frenada y la aceleración. Se pretendía aprovechar los 15 km que hacen falta de vial independiente, para llevarlo éste por el corredor del Ferrocarril Convencional, hasta el mismo Centro Urbano.

Sin embargo, estaba claro que los intereses que se pactaron en aquella oscura reunión, no convergían en absoluto con los de la generalidad de los ciudadanos; que además se avalaban no solamente por la lógica de la razón y los argumentos, sino también por la intención del Ministerio de Fomento de correr con los gastos más importantes.

Se reunió la ya constituida Comisión para la Ubicación en Madrid; y de allí lo único que se pudo constatar eran las posturas de las partes; que era la de mantener la Estación en el Centro por parte de las Instituciones del Estado, como el propio Ministerio y la Dirección General de Ferrocarriles de Renfe; y la postura opuesta defendida por las Instituciones autonómicas y locales, que querían alejarla de la ciudad hasta el Paraje de La Estrella. Pero no se llegó a plasmar ningún acuerdo. Pero tanto el ya Ex-alcalde, como el también Ex-portavoz del Grupo Popular, se afanaron en explicar a la ciudadanía que el acuerdo al que decían se había llegado, de alejar la estación del casco urbano.

Sin embargo, tanto Martínez Cenzano como Cordente, empezaron una campaña para responsabilizar de algo que ellos sabían que era negativo e impopular, a los técnicos del Ministerio, diciendo que eran ellos los que confirmaban la inviabilidad de llevar el AVE a Cuenca; los mismos que habían elaborado el documento del Estudio Informativo que se publicó en el BOE; y que dotaba el Proyecto de financiación, con una pérdida de tiempo para los trenes que parasen en Cuenca, en el pero de los casos, inferior a los dos minutos.

Faltaba fabricar cierto grado de complicidad en algunas entidades con cierta representatividad de la sociedad conquense; y ello lo resolvieron a través del mal llamado "Mesa del Pacto por Cuenca", que aglutinaba a algunas formaciones políticas, sindicales, empresariales y vecinales. Para garantizarse la seguridad de llegar con la casi unanimidad; práctica que era innecesaria, porque todas esas entidades siempre han demostrado su connivencia con el poder; Martínez Cenzano mostró un informe hecho por uno de los Ingenieros de Caminos municipales, sin dar a conocer la existencia de otro, realizado por el otro Ingeniero de Caminos del Ayuntamiento, que se quiso diferenciar del de Igualada.

Gonzalo Igualada es socio propietario de la empresa Constructora e inmobiliaria DALPA, que a su vez está confederada junto a otras cuatro a DAVECON, y este Ingeniero Municipal es quien hizo el informe desfavorable a la Estación en el centro. Si esto lo unimos a que DAVECON, anunció en el Día de Cuenca sus intereses inmobiliarios en el entorno de la Estrella, la turbulencia del asunto la tenemos servida.


Gonzalo Igualada es el Ingeniero Jefe Municipal, y por tanto responsable de obras y planificación. Elaboró un informe con datos incorrectos, con los que intentaba demostrar la inviabilidad de la Estación del AVE en el Casco Urbano de Cuenca. Fijaba cotas diferenciales de altitud distintas a las que se establecen en la cartografía oficial, lo que ocasionaría según este documento oficial suyo tener que hacer túneles kilométricos y a una profundidad enorme, estimando y elevando los gastos necesarios de forma desorbitada hasta los casi 300 millones de euros.

El otro Ingeniero de Caminos Municipal, Vicente Belinchón, se desmarcó de ese informe, y confeccionó el suyo propio. Este informe es favorable al soterramiento del AVE, y fija los gastos en unos 40 millones de euros; pero este estudio fue ocultado por el anterior Alcalde, José Manuel Martínez Cenzano, que sin embargo utilizó el de Igualada para convencer de la postura de situar la Estación en la Estrella, a 5 km de la ciudad y a escasos metros de la salida de un túnel kilométrico, lo que hace que el centro de paradas de trenes de Alta Velocidad no sea una verdadera Estación, sino un Apeadero al no poder disponer de un ramal autónomo con la longitud necesaria para la deceleración y aceleración de los trenes que tengan allí su parada.

Después nunca más se ha vuelto a juntar la Comisión para la Ubicación de la Estación, que predeterminaba el Acuerdo de Murcia como vinculante, y por tanto cualquier decisión en otro ámbito es ilegítima; aunque tanto Martínez Cenzano como Cordente, se inventaron ante la opinión pública una reunión de la misma, en febrero de 2004, y convocaron a los medios de información para fingir la realidad de un acuerdo inexistente tomado en una reunión fantasma. Tanto la Secretaría de Estado de Fomento, como el Secretario General del Ayuntamiento de Cuenca, nos certificaron, ante nuestra solicitud, la ficción de lo expresado por ambos personajes en aquella rueda conjunta de prensa. Aquel acto ante la prensa conquense, probablemente haya sido la mayor farsa acaecida en la ciudad de Cuenca para intentar engañar a los conquenses.

Por todo el Alcalde, Francisco Javier Pulido, se debería informar de todo lo acaecido en este tema; lo que muy probablemente lo ha llevado a él mismo a la postura que mantiene en la actualidad. Y una vez informado, desvincularse de una de las cuestiones más sospechosas de ilegalidad, más negra y perjudicial de los últimos tiempos para el interés general de los conquenses; y adoptar las medidas necesarias para corregir lo que condenaría las aspiraciones de cuantos trabajaron duro para intentar que el AVE pasase por Cuenca, así como de los miles de conquenses que los apoyaron; y no que discurriera por Alcázar y Albacete, que era el deseo tanto de Bono, como del propio Aznar para satisfacer a los nacionalistas catalanes.

Al final de todo, el Alcalde de Cuenca actual, Pulido, será el máximo responsable de que el AVE sea, o no, un instrumento realmente funcional para el desarrollo de nuestra tierra y el interés común de nuestra sociedad, e incluso de la subsistencia y mejora del Ferrocarril Convencional que fuera de Cuenca se vería fusilado; ahora está a tiempo de lograrlo si tiene intención para ello.

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