El Tiempo en Cuenca

lunes, 14 de enero de 2008

Siempre que hay algún proyecto de alguna infraestructura importante para Cuenca y su provincia; los ecologistas encuentran el sentido de su existencia











LA OPINIÓN

No sucede nunca cuando decenas de incendios arrasan decenas de miles de hectáreas cada verano; ni por poner un ejemplo; para rechazar un Plan de Urbanismo que incluye un convenio que va a ocasionar que se devore sobremanera el cauce natural de un río, y se llevará consigo muchos árboles y vegetación diversa, e incluso puede ponerse en riesgo la vida de las personas; y ello en uno de los parajes que debían estar sometidos a la mayor protección, en esta ciudad Patrimonio de la Humanidad que a tan pocos nos ha visto nacer.

Cuando se produce un incendio voraz, se callan, no dicen nada; parece que no les importa que centenares de miles de pinos negros endémicos, encinares, robles, enebros y sabinares, pinar laricio y rodeno desaparezca siendo pasto de unas llamas que, normalmente, encuentran cada vez su aliado principal en la dejadez y el abandono en el que están nuestros montes por la falta de interés de la administración.

Parece importarles más el incomodo que se le haga a algún que otro ave, reptil o mamífero roedor, que el beneficio que pueda suponer este tipo de proyectos a miles de conquenses discriminados, condenados, durante tantos años, a la pobreza y, por tanto, a la emigración por seguir con las peores comunicaciones de toda España.

Poco les importa a estos ecologistas que esté desapareciendo una provincia entera, con centenares de pueblos casi incomunicados; arruinados y abandonados; sin habitantes porque la mayoría se fueron en busca de alguna oportunidad, y los que quedaron se están ya muriendo de viejos; y eso ha sido así, precisamente, por su deficiente comunicación.

Si nuestros pueblos se quedan deshabitados, los bosques estarán cada vez más desatendidos y serán más susceptibles al deterioro y las catástrofes ecológicas. Pero esto no les interesa parece; porque a chitón.

Siempre que hay algún proyecto de alguna infraestructura importante para Cuenca y su provincia; los ecologistas encuentran el sentido de su existencia. Entonces es como si estuvieran en Cuenca todos los pinos y la aves, y los reptiles y los roedores de España entera. Que hacen una autopista en plena sierra de vascongadas, en Cantabria o Santander; pues éstos ahí no arman ni la cuarta parte de ruido que aquí. Que la infraestructura está en plena sierra de Toledo, con decir algo les vasta para que vean los suyos que están para algo. Ahora; eso sí, que se trata de Cuenca, entonces arman la de Troya; se quejan al Defensor del Pueblo, van a los juzgados y, si es necesario a Bruselas; o a lo que haga falta para llamar la atención y que los gobernantes encuentren su disculpa en el motivo de siempre; “por razones medioambientales”; y ahora van a ver si se cargan, o retrasan hasta el fin de los tiempos la Autovía de Cuenca a Albacete, que se aprobó ya en el año 93 y ahí sigue en los papales. ¿Les suena de algo esta cantinela?

La Autovía de Teruel lleva casi cinco años en un cajón del Ministerio de Medio ambiente, por causas medioambientales claro; el AVE costó traerlo por Cuenca “sudores y lágrimas”, por lo mismo. Si se perdió la ansiada Autovía Madrid-Valencia por Cuenca; como no, lo decía Borrell en el Parlamento; su Ministerio no iba a ser responsable del aniquilamiento de los bosques frondosos de nuestra provincia, aunque se llevara por delante lo más valioso de las Hoces del río Cabriel por el otro lado.

Cuando se trata de una vía que comunique esta tierra y la saque de la miseria; para éstos los aguiluchos de repente se vuelven más valiosos y enclenques que nunca y, por supuesto que en ningún otro lugar.

Pero a estos grupos ecologistas que sirven de coartada a esos políticos que nos marginan, para que se eternicen aquí los proyectos que nos benefician, mientras tanto les llueven las subvenciones y ,cuando arde el bosque; a callar.

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