El Tiempo en Cuenca

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Artículos para recordar; "Castilla la mancha; un Invento que mañana cumple ventitrés años" (31-05-06) Tragedia en siete actos, un prólogo y un epílogo



Continúa de los publicados los días 16 y 18 de septiembre

SEGUNDO ACTO.-

En el año 1981, el Gobierno de la nación decidió potenciar la línea de ferrocarril Madrid-Alcázar-Albacete hacia Alicante y Valencia en detrimento de la línea directa Madrid-Cuenca-Valencia-Barcelona.

Se fletan los trenes Intercity -más rápidos, seguros y modernos del momento-, por la línea de Alcázar y se suprimieron los trenes Talgo por la línea de Cuenca.

Aquello supuso el abandono definitivo del ferrocarril convencional por nuestra ciudad, y marcó las bases para la política que se iba a seguir en esta artificial y obligada fraternidad entre las dos provincias vecinas. CAMPSA, que ejercía entonces el monopolio del petróleo en España, se traslada de Cuenca a Alcázar de S. Juan.

En ese mismo año, y temiéndose la catástrofe que se le venía a Cuenca con la pérdida del ferrocarril, la Unión de Centro Democrático, pensó compensar a los conquenses con algún revulsivo que no incomodara el intervencionismo catalán -no podía tener que ver con las infraestructuras de comunicación, dada su situación geométrica entre Madrid y Valencia-, pero que tuviese la suficiente fuerza como para servir en parte de motor de arranque hacia el desarrollo futuro. Pero el hecho autonómico castellano-manchego, con el principal núcleo en Albacete, era ya irreversible; y éste, necesariamente establecía su ideario en una comarca de la que subyacía un nuevo triángulo de poder con sus vértices en las tres capitales.

En una nueva entidad administrativa sin historia, sin conexión identitaria entre sus habitantes y sin una relación especial entre las poblaciones que no fuera más allá de ser algunas castellanas, otras manchegas y todas unidas geográficamente por las fronteras conquenses, todo estaba por hacer y por repartir.

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