El Tiempo en Cuenca

domingo, 23 de noviembre de 2008

En los próximos días confirmará el BOE, con la disculpa del informe medioambiental negativo, que no se hará la Autovía Cuenca-Teruel



LA OPINIÓN.- Después de más de 5 años y medio de estar retenido en el Ministerio de Medio Ambiente el Proyecto de la Autovía Cuenca-Teruel, van a tener la caradura de emitir un informe de impacto ambiental negativo.

Ya se veía venir desde que Bono anunciara en su última comparecencia como presidente de Castilla la Mancha en el debate sobre el estado de la Autonomía, el interés de la Junta de Comunidades por la Autovía de la Alcarria, que la Cuenca-Teruel entraba en el saco roto de las promesas que nunca se van a cumplir.

Ahora el Partido Aragonés –PAR-, pide al Gobierno de España, a la desesperada, que busque una vía para establecer una comunicación decente alternativa a la Autovía prometida durante décadas. Pero no se trata de eso; no se trata de dar la razón a algo que si de verdad fuera debido a cuestiones medioambientales, esta alternativa, y no a modo de una carretera adecentada que es con lo que parece conformarse ahora el PAR sino de la Autovía prometida, ya estaría incluso ejecutada.

No es un problema que venga por la imposibilidad medioambiental de unir Cuenca con Teruel mediante una Autovía, pues eso hace muchos años que nos lo hubieran espetado; no es eso ni mucho menos. Se trata de la mala política que favorece a unos, mientras perjudica a los de siempre.

iXC lo lleva diciendo desde el mismo instante que se desvelaron las intenciones del Gobierno manchego con respecto a encauzar el tráfico procedente del noroeste peninsular, circunvalando por Guadalajara, circunvalando Madrid hacia el sureste a través de la A-3 hacia Albacete, es la última herencia de Bono; y nuestros peores temores se confirmaban con los planes del Estado para desdoblar la N-211, y posteriormente el anuncio de Barreda con respecto a la que denomina Autovía Transmanchega que supone cerrar el circuito que deja a un lado la mayor parte de la funcionalidad de la Cuenca-Teruel.

En Independientes por Cuenca no nos coge por sorpresa el informe negativo que parece ser que se va a publicar en el BOE los próximos días; es más, si se hubiera reflejado en los medios de información de Cuenca las múltiples veces que lo hemos explicado en Rueda de Prensa, seguramente a muchos conquenses tampoco les llegaría por sorpresa.

Lo venimos diciendo desde hace más de 5 años y medio, el mismo día que José Bono anunció en su último Debate sobre el Estado de la Región la construcción de la Autovía de La Alcarria; el Gobierno de España no quiere hacer la Autovía de Teruel, ni el de Castilla la Mancha que se haga.

Y es que los movimientos que se están llevando a cabo desde la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha, tanto antes Bono como ahora Barreda, hacen que no tengamos mucha esperanza de que se despeje a medio plazo el camino para su ejecución.

El pasado 1 de julio se abría otro capítulo en la estrategia de la Junta contra la Autovía de Teruel al anunciar el presidente Barreda el proyecto de la Transmanchega. No es solamente que no nos toque con ella ni un metro a menos de 80 km, sino que además no aporta beneficios a la ciudad de Cuenca, sino graves perjuicios. Faltaba poner la puntilla a la Autovía de Teruel, para que definitivamente se perdieran, si es que aún existía alguna, las esperanzas de que se haga; y con la nueva autovía que llamarán la Transmanchega, desde luego que la apuntillan, es la pieza del puzle que faltaba por completar; y así pasa del cajón del Ministerio de Medio Ambiente en que la tienen desde el 3 de abril de 2003, directa al desolladero.

A principios de verano, tras la reunión que mantuvo el presidente autonómico con la ministra de Fomento, y después de contarnos los planes de ambas instituciones para convertir la N-211 en autovía, decíamos que era un golpe casi definitivo contra las opciones de que se construya la de Teruel, y esa autovía, nos lo terminó de ratificar.

José María Barreda y Magdalena Álvarez acordaron convertir en autovía de la N-211, en la provincia de Guadalajara, tal y como comprometió el presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, que unirá la A-2, en Guadalajara, con la A-23, en la provincia de Teruel; y que junto a la Autovía de la Alcarria, motivará que no se haga la Cuenca-Teruel, que ni la mencionaron.

La competencia que va a establecer la nueva Autovía de la Alcarria (Guadalajara-Tarancón), inventada por Bono, y la N-211 reconvertida en Autovía que va a complementar a ésta, en perjuicio a la que iba a ser de Cuenca-Teruel, las anteriores que "baypasearán" Madrid para el tráfico procedente del norte de España que se dirija al sureste, y lo llevarán hasta Albacete, para desde allí distribuirse por el resto de la geografía, conllevará la pérdida de gran parte de los flujos de tráfico para los que se concebía la Autovía de Teruel, y esto ha supuesto el enfriamiento del proceso que se estaba siguiendo en el Ministerio de Fomento por la última, que parece haber perdido definitivamente su interés por hacerla.

Pero por si era poco, se completa el rompecabezas con la Autovía Transmanchega anunciada por Barreda, y la cosa todavía empeora más la utilidad de la Cuenca Teruel, pues ésta primera supondrá también la continuación de la Autovía de la Alcarria, pero hacia Ciudad Real, con lo que el tráfico Noreste-Sur, que aún le quedaría a la de Teruel, se merma aún más con esta nueva opción.

Guadalajara tendrá conexión directa por autovía con la carretera de Andalucía A-4 a partir del año 2014, si se cumplen los planes anunciados por el presidente de la Junta, José María Barreda, sobre la construcción de una nueva carretera de titularidad regional, la Autovía Transmanchega, que partiendo de Tarancón (donde acaba la de La Alcarria), llegará hasta Puerto Lápice y Daimiel, atravesando el corazón de la "Mancha Centro".

De este modo, la capital arriacense quedará justo en el medio de una gran autovía alrededor de Madrid que unirá, por un lado, la A-1 y la A-2, entre Torrellaguna y Guadalajara; la A-2 y la A-3, entre Guadalajara y Tarancón, y finalmente la A-3 y la A-4, con la citada Transmanchega.

La nueva Autovía Tarancón-Daimiel enlazará a su vez con la autovía Tarancón-Cuenca, con la Autovía de los Viñedos, y con la autopista de peaje Ocaña-La Roda.

Con lo que encima, al perjuicio que le ocasiona con respecto a las posibilidades de la Cuenca-Teruel, debemos añadir que Cuenca pierde también las opciones de conexión directa por Autovía con las ciudades de Guadalajara y Ciudad Real, ya que se tendrá que hacer volteando siguiendo el tramo de la A-40 hasta Tarancón, y de ahí a Guadalajara siguiendo la futura Autovía de La Alcarria, o a Ciudad Real, a través de la anunciada hoy Autovía Transmanchega; con lo que la promesa de la Autovía de C. Real por La Almarcha y Alcázar de San Juan, de nuevo se torna en otra mentira.

Por eso no nos extraña nada ni que el Gobierno de Zapatero no haya movido ni un euro para hacerla; ni que vayan a publicar en el BOE la disculpa medioambiental para ello. Pero seguro que aquí todos tranquilos.

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