El Tiempo en Cuenca

martes, 30 de diciembre de 2008

Mientras aquí nadie dice ni pío sobre el reparto injusto de titulaciones, los demás sitios de este invento de Autonomía ya disfrutan del botín


LA OPINIÓN.- Mientras aquí nadie dice ni pío sobre el nuevo reparto injusto que se aprobó a mediados de este año, con respecto a las titulaciones del Campus de Cuenca, en el que del que una vez más salimos claramente perjudicados; en los demás sitios de este invento de Comunidad Autónoma se están preparando ya para empezar a disfrutar del botín que les ha reservado la Junta de Comunidades.

Alguien podría pensar que Guadalajara es nuestra compañera en este viaje dentro del vagón de la marginación que viene padeciendo Cuenca desde que se engendró Castilla la Mancha, pero quien crea eso, pensamos que está muy equivocado; y la noticia que comentamos hoy es un ejemplo más de que eso no es cierto.

Cuando se creó la Universidad Autonómica, los guadalajareños pensaron que su cercanía y la relación histórica con la Universidad de Alcalá de Henares, era un tesoro que de ninguna de las maneras podían arriesgarse a perder a cambio de algo que no se sabía por aquel entonces a ciencia cierta cuál sería su destino y en lo que, en todo caso, ellos pensaban que se verían discriminados como empezaba a suceder en otras cuestiones.

Al hablar de la marginación que Cuenca siempre ha sufrido por parte de la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha, siempre nos acordamos de Guadalajara, para consolarnos, de alguna manera, por aquello de no estar solos. Y no hace falta recordar esa frase que dice aquello de "mal de muchos, consuelo de ...".

Pero nunca más lejos de la verdad, si nos creíamos que Guadalajara se encontraba con nosotros compartiendo sitio en el banquillo de reservas.

Si Guadalajara no tiene tuvo su Campus universitario, como los de Albacete, C. Real o Toledo, es porque en su día renunció a tenerlo. Pensó que le convenía más seguir dentro del distrito universitario de la Universidad de Alcalá porque sus políticos pensaron, que si se adscribían a la Universidad de Castilla la Mancha, perderían su derecho a poder matricularse en aquella otra, y vaya usted a saber con las titulaciones que se encontrarían con el reparto en ésta.

Guadalajara, aunque no tenga un Campus de la Universidad de Castilla la Mancha, sí que tiene las titulaciones que son comunes en todas las provincias. Pero es más, ya la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha ha diseñado un nuevo Campus para Guadalajara -de hecho será como una universidad-, que contará con múltiples titulaciones nuevas y de implantación única, la mayoría dentro del ámbito científico y tecnológico; es más, también dispondrá de un Polígono Científico-Tecnológico para impulsar la investigación y la tecnología aplicada a las empresas desde la Universidad. Para ello ha presupuestado dos partidas, una de 180 millones de euros para la realización del nuevo Campus, que incluyen los edificios, la urbanización y el desarrollo de los estudios; y otra de 30 millones de euros para el Polígono.

Sin embargo aquí nos la vuelven a dar con queso, y lo único que pasa es un día de lamentos pero al día siguiente y el de después y al otro, ya nada. Es gravísimo que nos olvidáramos de lo dicho por el viceconsejero de Ciencia y Tecnología la misma tarde de la manifestación que tuvo lugar en Cuenca contra el reparto injusto de titulaciones, que una vez más es contrario a los intereses de los conquenses, en aquella reunión con los directores de los centros universitarios, y todo apunta que engañándolos para frenar en seco las movilizaciones, cuando les prometió varios postgrados y un Parque Científico y Tecnológico en nuestra ciudad; de lo que ya nadie dice nada.

Nosotros, al menos, tenemos muy presente aquella manifestación por las calles de nuestra ciudad, en protesta por el nuevo reparto, injusto y marginador, de titulaciones universitarias que había aprobado el Gobierno de Barreda. De nuevo Cuenca era discriminada por una decisión tomada desde los poderes autonómicos de Castilla la Mancha; y que fuera una vez más con respecto a la Universidad, era algo que la inmensa mayoría de los conquenses no estaban dispuestos a aceptar.

El 8 de abril, en una mañana fría y en plena jornada laboral, más de 2000 personas, la mayoría estudiantes, respondieron a la llamada de auxilio que se hacía desde todos los sectores de la comunidad universitaria, ofreciendo así una respuesta que, a todas luces, hacía presagiar la que se avecinaba fruto de la indignación masiva y colectiva. Era previsible que se estaba originando un movimiento importante, en el que seguramente los conquenses encontrarían el cauce para expresar todo el malestar por el maltrato secular desde la Junta de Comunidades.

Sin embargo aquello no pasó de lo incipiente, probablemente, por el exceso de credulidad y la falta de experiencia para estos casos de las personas que dirigían aquel movimiento que decidieron llamar “Salvemos el Campus”. Y me refiero al exceso de credulidad porque, en un rato, a unas horas de haberse celebrado la manifestación, el viceconsejero de Ciencia y Tecnología, Díez Barra, prácticamente dejó desmantelado el movimiento reivindicativo, al hablar de la posibilidad de desarrollar un Parque Científico y Tecnológico y algún postgrado en torno a las telecomunicaciones y la arquitectura, que con el paso de los meses, y las nuevas decisiones de la Junta, se está viendo claro que era mentira.

Desde aquella primera reunión con el viceconsejero de Ciencia y Tecnología el mismo día de la manifestación, quedaba al descubierto la maniobra que con cierta pericia iniciaba el Gobierno que dirige Barreda, en complicidad con el Órgano Rector de la Universidad, para seducir algunas voluntades y dividir al embrión que según lo visto el pasado 8 de abril, tenía todos los visos de poder hacerse un gigante. Y esto es lo que no han querido ver los representante delegados por el Campus de Cuenca; y de lo que ha huido el Alcalde, bien por falta de capacidad o, quizá para no enfrentarse ni a la jerarquía, ni a sus compañeros de Partido en otras provincias.

Como ya anunciamos en El Cronista Independiente de Cuenca, el pasado 21 de abril se había llegado a un acuerdo a tres bandas, poco creíble y vulnerable, entre representantes del Gobierno autonómico, del Rectorado, y de los diversos colectivos que conforman la Plataforma “Salvemos el Campus” de la que formaban parte la mayoría de directores y decanos del mismo.

Básicamente, los puntos de encuentro se centraban; por un lado, en considerar Turismo como una titulación ya implantada en Cuenca, puesto que ya formaba parte de una de las líneas de Humanidades que se venía desarrollando en nuestra ciudad y, por tanto, con la implantación del nuevo sistema que se establece como consecuencia de la adaptación a los tratados de Bolonia, susceptible de transformarse en una titulación de grado. De esa manera ese “hueco” hasta el cupo mínimo de dos titulaciones nuevas asignadas por Campus se completaría, además de con Periodismo, con otra carrera nueva, que podría ser Veterinaria; aunque la Junta planteó Ingeniería en Biotecnología.

Por otra parte, y en lo referente a la Politécnica, se añadiría a los estudios de grado de Imagen y Sonido, un Máster en Telecomunicaciones y a los actuales de Arquitectura Técnica, otro en Ingeniería de la Construcción. A ello se le sumarían los centros tecnológicos que complementan la formación en ambas especialidades universitarias.

Sin embargo, y aquí encontrábamos ya una de las principales pegas que se le podían poner al acuerdo, que no la única, es que el mismo no se vería reflejado en la sesión del Consejo Social de la Universidad, como de hecho sucedió; con lo cual el nivel de compromiso para la ejecución del acuerdo, se limitaba a la emisión de un comunicado al que se había comprometido la Junta, que no ha llegado.

Paradójicamente aquí ya nadie ha dicho nada, a pesar del flagrante incumplimiento del Gobierno de Barreda. Por ello, debemos refrescar la memoria tanto los ciudadanos, como autoridades, por si es necesario, que todo hace pensar que lo será, replantarse la movilización cívica que aquellos días del mes de abril surgía con grandes expectativas de crecer.

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